Siguiendo la teoría que desarrolla Linch y Horton en su libro “Manual de estilo Web” acerca de la navegabilidad, nos resulta pertinente destacar su aportación en tanto considera que la navegación ofrece al usuario la manera de percibir la estructura y organización del sitio virtual y le permite comprender su lógica.
En cuanto a la funcionalidad, Norman sostiene que las prestaciones de un objeto aportan claras pistas de su funcionamiento. Cuando se aprovechan, el usuario sabe que hacer con solo mirar. De este modo, es imprescindible que las marcas hermenéuticas, entendiéndose por ellas como los indicadores de recorrido, sean claras, visibles y accesibles para el lector.
El usuario precisa situarse en un contexto, encontrar su lugar dentro de una estructura de información, por ello la pregunta inicial que debe responder toda interface de navegación es: “¿Dónde estoy?”. La ubicación actual del usuario debe mostrarse en dos niveles diferentes: en relación con la interfaz como un todo y en relación a la parte de la interfaz donde se encuentra.
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