miércoles, 18 de mayo de 2011

LAS TECNOLOGIAS COMO INSTRUMENTOS CULTURALES

Los discursos sobre las tecnologías se han realizado desde las perspectivas técnicas, instrumentales, y las catastrofistas. Las primeras se han centrado en presentar las bondades tecnológicas que las TIC tienen para presentar información y ofrecerla a través de diferentes sistemas simbólicos y códigos, haciéndonos los actos comunicativos y formativos más cómodos, atractivos y motivadores; mientras que las segundas se han dirigido a presentar las manipulaciones y colonizaciones culturales a que nos someten. En contrapartida, la propuesta que se nos abre es la de que percibamos las tecnologías no como instrumentos técnicos, sino como instrumentos culturales, de la mente y formativos. Y me parece que es precisamente desde esta perspectiva desde la que tenemos que resituar el debate sobre las TIC, y desde la que llegaremos a comprender su funcionamiento en la sociedad del conocimiento y el aprendizaje.

Este debate se hace cada vez más urgente si tenemos en cuenta las influencias que están teniendo las TIC en todos los sectores de la sociedad, desde el económico al cultural, desde el político al formativo, abriendo nuevas formas de interaccionar entre las personas, nuevos mercados para el consumo, nuevas estrategias de formación, y nuevas formas de ocio y diversión. Y por ello debemos formarnos si no queremos ser parte de la historia. Perspectiva como la que presentamos nos lleva inmediatamente a otro aspecto significativo, y es que resulta complejo, y absurdo por otra parte, intentar explicar y concretar una posición tecnológica que se aleje del contexto social, político, económico y cultural en el cual se desarrolla. Como se pone de manifiesto desde el movimiento CTS, frente a la posición que sugiere que las tecnologías determinan la historia y la evolución social, comienza a manejarse la idea de establecer relaciones de interdependencia entre la tecnología y la sociedad, por tanto se asume que toda innovación tecnológica nace en un contexto social específico, y por tanto no es autónoma ni independiente respecto a las fuerzas y factores sociales que la originan.

En conclusion, pienso que las tecnologías no son por sí mismas determinantes de la historia y la evolución social, sino que más bien hay una relación de interdependencia entre la tecnología y la sociedad, de forma que las tecnologías, para que nazcan, necesitan de un contexto social específico, y al mismo tiempo con su presencia configuran nuevos modelos y escenarios sociales, culturales y económicos; en consecuencia, las tecnologías no son ni autónomas ni independientes respecto a las fuerzas y factores sociales que las han creado, y al mismo tiempo llegan a configurar nuevas formas de relación.



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